La muerte de Goliat

VII

 

 

Entre las formadas filas de los soldados del Ejército de Israel y de Judá el adolescente príncipe Jonatán – hijo del Soberano Saúl – camina acompañado por un muchacho de su misma edad que cubre su cuerpo con una apestosa pelliza de pastor, que huele a cabra, carnero, cabrón y oveja, cuya estatura es notablemente inferior a la media de los varones de Israel y de Judá, pero que es el único varón de Israel y de Judá que se ha ofrecido para luchar a muerte contra el Gran Goliat. Capitanes musculosos y curtidos por el combate - que sintieron sus piernas temblar cuando escucharon el mensaje desafiante del Gran Goliat -  contemplan con estupefacción a este desaliñado doncel de arrogante semblante bajo la maraña de rizos rojizos que parece mirarlos con reproche y con desprecio, como si algo en sus ojos les dijera: “¿Y se supone que sois vosotros los grandes guerreros de Israel y de Judá, vosotros que habéis sentido vuestras piernas temblar y aflojarse los agujeros de vuestros culos y de vuestras vergas al escuchar el Desafío de Ese Al Que Llamáis El Gran Goliat?!  ¿Vosotros sois los dignos descendientes de Abraham, de Isaac, de Jacob, de Rubén, Simeón, Leví, Judá, Dan, Neftalí, Gad, Aser, Isacar, Zabulón, José y Benjamín?  ¿Tengo que ser Yo, David, hijo de Jesé, el de Belén, Yo que hace apenas dos años era un niño, El Que Tenga Que Salvar a Israel y a Judá de la Destrucción Total a manos de Ese Al Que Llamáis El Gran Goliat?!”

 Los curtidos combatientes apartan unos y abaten otros avergonzados la mirada del muchacho que desde su estatura inferior sobre ellos se comienza a imponer con la legitimidad moral de su valor: la sola aceptación del Desafío del Gran Goliat ya hace a este adolescente sobre ellos superior; Goliat seguramente lo matará y posteriormente a todos ellos los aniquilará pero sólo por ser Tan Valiente merece este muchacho su vergüenza y su sumisión. Alguno hay entre esta élite guerrera de Israel y de Judá que intuye tal vez – con la Voluntad de Yahvé – un Portento Por Venir: intuyen que Sobre la Sangre del Gran Goliat este pequeño pastor de Belén pondrá punto y final a la Casa de Saúl y dará comienzo a la Casa de David. Susurran algunos labios que así lo ha anunciado el profeta Samuel – aunque haya  escépticos de los profetas y sus profecías en Judá e Israel – mientras otros prefieren pronosticar – con pavor – la Destrucción Total a Manos del Gran Goliat. ¿Quién lo sabe? Solo Yahvé, claro está, pues dicen casi todos que Todo Depende de la Voluntad de Dios. Amén.

-            Sé lo que estás pensando, amado mío – le dice el príncipe al pastor – sé que ante tus ojos ni yo ni mis soldados somos dignos de llamarnos valientes hijos de Israel y de Judá, ya que ninguno de nosotros se ha atrevido a afrontar el Desafío del Gran Goliat, pues el pavor ante el poder de ese gigante ha superado todo el valor que en nuestros corazones pudiéramos tener; sé también que piensas que pensamos que ante tan poderoso enemigo no podrás prevalecer y que después de que te mate a Sus Manos o a las de los filisteos también esperamos perecer, sé que piensas que …

 

-            ¡Basta ya, Jonatán!   Ya sé que sabes muy bien parlotear, escribir versitos y todo ese blablablá … pero no me llenes ahora la cabeza con tu parloteo, vamos a lo que importa ahora: ¿dónde dices que está ese desertor, ese que ha huido de las filas de los filisteos y se ha entregado a tus soldados desnudo como el día en que su madre lo parió? …

 

-            ¡Ah, sí! … Anastasios se hace llamar … es un muchacho de nuestra edad … llegó a nuestro campamento completamente desnudo y casi paralizado por el pavor … alzaba los brazos llorando y temblando y nos suplicaba piedad … los centinelas estuvieron a punto de alancearlo pero finalmente uno de ellos se apiadó y pidió a los otros que dejaran sus lanzas de lanzar … me llamaron a mí, me pidieron como príncipe mi parecer y entonces yo, apiadado también de él, ordené que lo hicieran prisionero, que le curaran las heridas que pudiera tener, que le dieran agua y alimento, y ropas también que su cuerpo desnudo y sus partes pudendas pudieran cubrir …

 

-            Dónde está, te pregunto, ¡deja de parlotear, joder! … ¿dónde está el desertor? …

 

-            Está en una tienda que hemos levantado solo para él, sometido a vigilante supervisión, como no podía ser menos … ¿lo quieres ver? …

 

-            ¡Pues claro que lo quiero ver!  ¿Lo habéis interrogado ya?  ¿Ha dicho algo de interés?

 

-            Apenas balbuceaba palabras incoherentes … el pavor podía verse en sus ojos y en el temblor de su cuerpo se podía palpar … Oriel – el médico militar – lo examinó … no tenía heridas importantes, tan solo rasguños de zarzas y espinas en sus piernas de cuando por los campos comenzó a correr … Oriel le untó ungüentos y su herida piel empezó a sanar y él un poco a tranquilizar … pero apenas podía hablar … parecía muy triste, comenzó a llorar … entre sollozos y suspiros sus labios comenzaron un nombre a pronunciar … “Karolos … Karolos … ¿dónde estás? … no me dejes solo … Karolos …” parecía delirar … entendí enseguida que llamaba a su compañero, que esperaba escuchase su llamada, tal vez, desde algún Más Allá … que al dejarlo solo como él decía a ese muchacho se le hacía ya insoportable – sin su amado – el Más Acá … ¿no crees, mi David? … ¿podrías vivir tú sin mí … podría vivir yo … sin ti?

 

 El pastor mira al príncipe como si al principio no comprendiera muy bien, hay en la media sonrisa de David algo de inocente ingenuidad pero también de pícara picardía, luego parece entender que “son las cosas de Jonatán” y ruborizándose un poco comienza a reír – el rosáceo rubor se extiende por las pecas de sus pómulos hasta casi hacerlas desaparecer – y una amplia sonrisa de sorna se abre en su cara al decir:

 

-            ¡Joder, Jonatán, ya estás con tus chorradas, venga ya, déjame en paz!  Y llévame a ver a ese desertor de una puta vez … quiero hablar con él … ver lo que le puedo sacar … tal vez tenga alguna información que nos venga bien … ¡venga, joder, llévame hasta él!

 Anastasios reposa en duermevela con la cabeza reclinada sobre unas almohadas en el lecho de la tienda que los soldados judeo-israelitas han levantado solo para él: lo han hecho siguiendo instrucciones precisas del príncipe Jonatán que de esta manera – al evitar la promiscuidad con otros prisioneros del cercano cuartel, la mayoría soldados castigados por insubordinación u otros delitos del propio ejército de Judá e Israel, pues es la costumbre entre los combatientes pocos prisioneros hacer – evita que el adolescente filisteo sea sometido a una sodomización grupal por hombres largo tiempo privados de conocer – en su bíblico sentido – a una mujer … Jonatán pudo apreciar al instante la belleza del joven desertor de los enemigos ejércitos de la Confederación de Ascalón, Asdod, Ecrón, Gaza, Gat … ordenó que cubrieran la desnudez de su cuerpo con una túnica de blanco lino después de recibir las atenciones de Oriel para de alguna manera alejar también de él mismo la tentación de ser infiel aunque fuera de pensamiento a su amado David: es hermoso sin duda el joven filisteo que los mira asustado o como si en su mente se hubiera producido una alucinación; Jonatán intenta con palabras confortantes ganarse la confianza del que hace poco luchaba contra ellos como un combatiente más del ejército enemigo que comandado por el Gran Goliat a pocos pasos está de arrasar hasta los cimientos del Reino de Israel y de Judá: este Anastasios asustado no hace mucho era un hoplita hostil que enarbolaba lanza y espada contra ellos y ahora se muestra sumisamente entregado a todo lo que ellos con él quieran hacer … cualquier cosa menos el horror del que huyó y que lleno de pavor presenció, cualquier cosa menos … lo que su amado amante Karolos tras ser arrebatado de la compartida cama de compañeros por el grandioso brazo del gigante tuvo que pasar … “Karolos … Karolos … ¿dónde estás? … no me dejes solo … Karolos … perdóname por dejarte solo … con ÉL … perdóname porque no supe … tu espalda … guardar …”

 

 Anastasios saborea con la lengua y la pulpa de sus labios el prolongado beso de su amante amado … Karolos besa mucho a su muchacho porque sabe que esta noche lo está haciendo por última vez … prolonga tanto su beso el edecán que parece que con él su último aliento le quisiera entregar … que con ese beso quisiera llevarlo con él a la eternidad … Anastasios abre mucho la boca y aspira con ansiedad cada jadeo, cada suspiro, cada “Agapi Mou” de su amado amante … no hay más palabras que estas ya … no hay tiempo para decir nada más, sólo “Agapi Mou” y este beso con el que el edecán quiere llevarse consigo a su efebo a la eternidad … entonces se extiende sobre la amplia espalda desnuda del edecán la mucho más amplia sombra del Gran Goliat …

-            Ya está bien, tortolitos, lo vuestro se ha terminado ya … prepárate, edecán, porque te voy a EnVergar …

 

 Anastasios grita entonces y su grito es en parte el grito de un niño asustado, en parte el de una aterrorizada mujer: con su grito a Anastasios parece escapársele toda su virilidad, aprieta aterrorizado la cintura de Karolos y lo estrecha contra su cuerpo como si quisiera que no se lo arrebatara el Gran Goliat, como si quisiera preservarlo del Horror Que Le Espera cuando contempla Lo Que Entre Las Piernas Tiene el Gran Goliat …

 

-            Ha llegado el momento … levanta el culo … edecán …

 Karolos separa entonces la pulpa de sus labios de la boca entreabierta en el grito de horror de su muchacho – ese grito de horror es el último aliento que Karolos a su vez aspirará de Anastasios – y por un instante parece mirar con sereno semblante al Hombre Que Lo Va a Matar: con Su Verga, con Sus Brazos, con Sus Manos, quizás con Todo a la Vez … la cercanía de la muerte parece haber dulcificado a este varón tan viril: nunca antes tanto como esta noche Karolos – en lugar de “follarlo” – “le ha hecho el amor” a Anastasios, nunca antes tanto como esta noche ha sido tan tierno con él, entregándole cada pálpito de su corazón en la piel, cada aliento de su alma en ese último beso esta última vez … ahora sabe que – para siempre y forzadamente – tiene que separarse de él - y saben muy bien los dioses que NO por su voluntad … Karolos hubiera podido envejecer al lado de este muchacho que se hubiera ido haciendo un hombre a su vez … a su lado … no le hubiera importado a Karolos que el vello hubiera brotado en el bozo del efebo, ni en su pecho, ni en sus piernas, ni en su sexo … que Anastasios de ser un muchacho hubiera pasado un hombre a ser … y que los primeros filamentos grises en sus propias sienes hubieran ido poco a poco tornándose blancos hasta poblar su cabeza con las canas de un hermoso anciano … Karolos soñó con eso pero es su sueño ahora en esta Pesadilla transformado: las formidables falanges del Gran Goliat hacen presa y prensa en el corpulento cuello del edecán y apretando lo alzan poco a poco del lecho apartando sus labios de los labios del amado que – aterrorizado – ve cómo el cuerpo de su querido Karolos se va alejando del suyo con la boca que antes lo había besado ahora muy abierta como si quisiera apenas – aspirando un poco de aire – su aliento recuperar … Anastasios comprueba como el corpulento cuerpo de Karolos – curtido por cicatrices de cien combates – es ahora apenas una masa de músculos impotentes que – como si fueran conscientes de la formidable fuerza aplicada sobre ellos – apenas oponen resistencia a Lo Que Ninguna Resistencia Se Puede Oponer … Goliat tira del tenso cuello de Karolos hasta poco a poco incorporar el cuerpo completo de este capitán de la Confederación de Ascalón, Asdod, Ecrón, Gaza, Gat … aprieta la amplia espalda del edecán contra Su Bajo Vientre y allí la siente temblar; siente también en la formidable fronda del Poderoso Pubis el sudor frío que destilan los poros de su piel y las gotitas se agregan como perlas a la pelambrera que corona la Verga del Gran Goliat … Karolos boquea intermitentemente como un pez que de su natural elemento ha extraído un Poderoso Pescador y Anastasios advierte en el pubis de su amado amante una extemporánea erección … la verga del edecán se ha ido alzando a medida que su corpulento cuerpo por la Mano Magnífica iba siendo alzado a su vez y ahora apunta empinada hacia el ombligo donde como un péndulo parece oscilar … Goliat entonces reduce un poco la presión en la carne cervical y Karolos poco a poco parece respirar un poco mejor …

-            ¿Quieres decirle algo a tu putito antes de que te EnVergue y acabe contigo, edecán?  ¿Unas palabras de despedida, quizás? …

-            Yo … yo … no … no me EnVergues aquí … delante de él … llévame fuera … llévame al bosque … no lo hagas aquí … delante de él … por favor … no quiero que lo vea él …

-            HA, HA, HA … me haces gracia, edecán … creo que ni tú mismo te crees que puedes esperar eso de Mí … conozco muy bien a los que son como tú … sé que en el fondo quieres que tu catamita vea cómo te quiebro por dentro con Mi Verga … sé que en el fondo quieres que te vea chillar como una cerda acuchillada cuando con Mi Verga te empiece a encular … sé que quieres que te vea retorcerte de dolor pero también de gusto cuando después de quebrarte el culo Mi Verga avance entre tus vísceras … hasta hacértelas vomitar … y está bien que así sea porque así verá también lo que después voy a hacer con él … porque, edecán, cuando acabe contigo … empezaré con él …

-            ¡No!  ¡No!  Mátame a mí pero a él déjalo vivir … es apenas un muchacho … ni siquiera le ha empezado el bozo a brotar … Anastasios … sólo ha sido mi escudero … cubría mis espaldas en el combate pero era yo el que combatía de verdad … nada sabía él de la conspiración que ante los capitanes me has hecho confesar … es tan sólo un muchacho con muchos años por delante que vivir … si le dejas crecer y convertirse en un hombre será un curtido combatiente de la Confederación de Ascalón, Asdod, Gaza, Gat …

-            ¡Sí, y también ha sido el catamita que no te has cansado de encular desde que lo captaste, edecán … lo encularé yo, esta vez, después de que te encule a ti! … ¡HA!

 Las manos magníficas del Gran Goliat descienden entonces por los musculosos muslos de Karolos hasta aposentarse en las rodillas que entre sus dedos siente temblar: las circunda desde atrás y tirando poco a poco de ellas hacia arriba comienza a levantar el cuerpo hasta colocar el culo de Karolos al mismo nivel de la Verga que lo va a encular … en esa posición las nalgas del edecán ofrecen una apertura más que suficiente para someterlo a la Sodomización, y la Poderosa Pitón que va a morder y masticar su masculinidad incorpora su Colosal Cabeza para proceder a la penetración … Anastasios permanece paralizado en el lecho que ha compartido con el hombre al que el Coloso está a punto de arrancar para siempre lo que para él ha sido más preciado: su anal virginidad – nunca Karolos, ni cuando era un efebo, recibió “por ahí”, sólo entre los muslos aceptó la penetración de la verga de un veterano que de él se encaprichó pero como ciudadano con plenos derechos de Ascalón que era entonces la ley proscribía para él la penetración anal – y ahora no obstante la Verga que está a punto de recibir podría perfectamente avanzando por detrás y desde dentro practicarle una vivisección … Karolos no es todavía completamente consciente – como no lo es el aterrorizado Anastasios que lo mira paralizado por el pavor – de Lo Que Le Va a Suceder: en su momento le pareció muy divertido Lo Que Esa Verga que va a EnVergarlo hizo en el culo y en el cuerpo de Jerahmeel – el heraldo hebreo – cuando las consecuencias del enculamiento comprobó, y no dudó en manifestar su hilaridad ante los ayudantes cuando vio la mierda y la sangre en el culo descompuesto del emisario del rey de Israel y de Judá … Karolos escuchó también durante toda la noche desde su compartida cama con Anastasios los gritos de angustia del estuprado – que incluso estimularon su excitación mientras él mismo enculaba a su efebo – pero nunca pudo ni lejanamente imaginar el dolor que Esa Arma de Destrucción estaba efectivamente produciendo en Jerahmeel … es el momento pues de que empiece ahora mismo a experimentarlo él …

 Goliat procede sin premura … no es necesario, es incluso contraproducente, pues si lo enculara con una embestida, una muerte instantánea podría ser la consecuencia para el edecán … Goliat sabe como hacerlo: incluso con Jerahmeel procedió progresivamente, pues de esa manera la agonía del estuprado es mucho más prolongada: la Cabeza Colosal parece acariciar incluso los concentrados contornos del anillo anal del edecán; Karolos siente el masaje circular que parece querer con abundante líquido preespermático la pequeña concavidad acomodar con esa natural lubrificación; el agujero abierto de la Verga segrega una sustancia que brota como baba viscosa y humedece el agujero y la hirsuta raja que separa las separadas nalgas del edecán … Karolos lo siente incluso como un cosquilleo y un concentrado calor que se propaga desde el acariciado agujero a los copiosos cojones y a la verga que apunta al ombligo y allí oscila como un péndulo en extemporánea erección …  Anastasios asiste aterrado pero con una especie de febril fascinación a estos preliminares de la Entrada en Su Amado Amante de la Verga del Gran Goliat … contempla el corpulento cuerpo de Karolos alzado de esta manera con las piernas muy abiertas que sujetan a cada lado por las rodillas las Manos Magníficas del Hombre Que Lo Va a Matar … fascina al efebo la erección del edecán … esa verga de Su Amante Amado que tantas veces ha sentido en su culo y ahora contempla completamente erecta cuando la Verga del gigante está a punto de abrirse paso en su cuerpo como una fatalidad letal … se encuentran por un momento los ojos de Anastasios con los ojos de Karolos y aprecia el erómenos en el rostro del erastés una última mirada de amor … aparta poco después el edecán la mirada del efebo con un leve aleteo de humedecidas pestañas antes de cerrar los ojos con una especie de pudor de doncella que presagia la inminente destrucción de su virilidad … no soportaría los ojos de Anastasios en los suyos mientras el Gran Goliat lo desvirga y desviriliza con Su Verga Colosal … prefiere que sus ojos estén cerrados para que el muchacho no pueda en ellos el dolor y la vergüenza - y el dolor de la vergüenza – apreciar … pero los abre al instante – irremediablemente – cuando la Gran Verga comienza a empujar y apretar … los ojos glaucos de Karolos se abren con su boca en un alarido sin sonido cuando la percepción del dolor de los primeros desgarros en la comprimida concavidad alcanza su cerebro a medida que el Poderoso Miembro se va abriendo paso hacia la mucosa rectal: un observador cercano con un oído normal hubiera podido incluso percibir un crujir de la íntima fibra al desgarrarse en sanguinolentos filamentos que la Cúpula del Tronco Viril deja en Su Camino al desvirgar …

-            AAAAAAAAIIIIIIIIIIIEEEEEEEEEE …  AAAAAAAIIIIIEEEEEEE … AAAAIIIEEE … AAAIIEEE …

 

 El alarido tiene sonido ya … va propagándose por todo el espacioso espacio de la tienda donde Karolos y Anastasios durante tres años compartieron su amor y alcanza al instante los oídos del espantado erómenos con una especial intensidad que llega a lo más profundo de su alma y de su corazón … nunca antes escuchó Anastasios a Karolos gritar así … estaba el efebo acostumbrado a los gritos de guerra de este hombre que siempre en la batalla se mostró con gallardía viril: eran sus gritos roncos en combate lo que se esperaba de un hombre que hablaba a sus soldados con una gravedad varonil en la voz … nunca hubiera esperado Anastasios que las cuerdas vocales de Karolos pudieran emitir un grito así … SÍ … es el grito de una cerda cuando la empiezan a acuchillar … ¿de un cerdo, no? … bueno, tal vez sí, pero el Gran Goliat ya con ese aviso lo feminizó y Anastasios percibe algo femenino en el grito de este hombre que siempre tan hombre se mostró … el corpulento cuerpo de Karolos se retuerce en los brazos del Gran Goliat apretando la espalda contra el Poderoso Pecho que utiliza como respaldo durante la Sodomización y por unos instantes – cerrando los ojos y apretando los dientes – su grito parece cesar, pero por poco tiempo …

 

-            AAAAAAIIIIIIIEEEEEE … AAAAIIIIEEEEEEEEE … AAAAIIIIEEEEEEEEEE … AAAIIIEEE …

 La Gran Verga dilata hasta extremos inconcebibles los contornos anales del enculado edecán que nunca Algo Así pudo imaginar en su cuerpo ser capaz de albergar … Pulsa Poderosa con las venas hinchadas por la sangre que bombea el Corazón del Gran Goliat y va dejando poco a poco su Tremendo Estrago al pasar … por unos momentos Karolos vuelve a dejar de gritar y en las órbitas de sus ojos alzados hacia un cielo imposible el glauco parece dejar al blanco su lugar mientras sus labios entreabiertos parecen una especie de oración musitar … ¿reza a sus dioses Karolos, como tal vez rezó a Yahvé Jerahmeel? … ¿son solo palabras pidiendo piedad al Hombre Que Lo Va a Matar? … Goliat sonríe socarrón mostrando sus fauces de fiera mientras prosigue el Enculamiento del edecán … sosteniéndolo aún por las rodillas con las piernas alzadas y en extrema apertura el Coloso comienza a pasear a Karolos por el espacioso espacio de la tienda en la que durante tres años compartió su amor con Anastasios y como llevándolo en procesión lo va parando sucesivamente ante su coraza, su casco, su escudo, su espada, su lanza … y otros implementos de su impedimenta que ya nunca más va a volver a utilizar – no es seguramente del agrado de las aves carroñeras encontrar obstáculos cuando los carne que consumen sus picos comienzan a picar: el corpulento cuerpo de un combatiente desnudo es más suculento manjar – pero los ojos del edecán no pueden ver ahora los utensilios que tantas veces le sirvieron para luchar pero que de nada le hubieran servido contra el Gran Goliat … una niebla densa y rojiza vela los ojos inyectados en sangre de Karolos mientras el Coloso a medida que lo EnVerga lo pasea por el espacioso espacio de su tienda de edecán de élite de la Confederación de Ascalón, Asdod, Ecrón, Gaza, Gat …

-            AAAAAAIIIIEEEE … AIIIIEEEE … AIIEEEE … AAAaaaIIIeeehhh … AAAiiiEEEhhh … eehh ...  

 Cuando la Cúpula del Tronco Viril empuja contra el estómago del edecán y con una poderosa embestida la Gran Verga desgarra y estraga la vesícula biliar Karolos deja de gritar y comienza a vomitar: su corpulento cuerpo se contrae en arcadas y un vómito verde y viscoso desciende de sus labios extrayendo de sus entrañas la última cena – frugal – compartida con Anastasios como una repugnante excrecencia que se desliza por los peludos pectorales y desciende por su vientre hasta su verga – ya aflojada – alcanzar: en ese momento Anastasios puede ver cómo Karolos se empieza también a orinar: el líquido amarillo fluye en un chorro constante desde la punta del pene – no parece verga ya – de su Amante Amado que se orina como un niño con la Verga del Gran Goliat casi completamente envasada en la pulsante mucosa rectal … el nauseabundo olor que invade su olfato le dice a Anastasios – antes incluso de ver la mierda – que Karolos se ha cagado también … él se rió cuando vio que lo había hecho Jerahmeel … y ahora se caga él … es imposible que un hombre no se cague cuando tiene dentro de su cuerpo la Verga del Gran Goliat … sólo que no hace mucho tiempo este edecán ni siquiera imaginaba que un día él mismo La pudiera dentro de su cuerpo albergar … la Poderosa Pitón empitona irremisiblemente en ascenso las entrañas del edecán y la Cabeza presiona persistente en el plexo solar donde protubera palpitando al mismo tiempo que el corazón de Karolos que abre la boca buscando un poco de aire que respirar … es en ese momento que Goliat retira sus manos magníficas de las rodillas que hasta entonces sostenían y el cuerpo de Karolos cae por su propio peso empalándose por completo en el Tronco Colosal …

-            AAAAAIIIIIIEEEE … EEEEGGGHHH … EEeeeggghhhh … eggghhh … eggghhh … egghh …

 

El cuerpo de Karolos se estremece y comienza a convulsionar … parece por momentos un muñeco desarticulado, un patético pelele que patalea en el aire como si sus piernas y sus pies procuraran puntos de apoyo en los que pudieran permanecer: por un momento parece que los músculos de sus piernas se esfuerzan por volverlas a levantar como si las desprendidas rodillas buscaran de nuevo el seguro soporte de las manos magníficas del Gran Goliat … contraídos en calambres cada uno de los músculos del edecán parece particularmente consciente de la extrema tensión a que los somete el que esté completamente introducida en su cuerpo la Verga del Gran Goliat … pero poco a poco a medida que el enVergado va perdiendo la consciencia cada uno de esos músculos se comienza a destensar … caen lánguidos sus brazos y oscilan pendulantes a cada lado del torso, como pendulantes oscilan sus piernas y sus pies que han desistido ya de un punto de apoyo en el aire procurar … Karolos ha dejado definitivamente de debatirse contra su destino final a medida que la mierda y la sangre descienden mezcladas por los muslos y las corvas hasta los pendulantes pies y gotas grumosas de las dos sustancias salpican el suelo de lona de la tienda en la que durante tres años ha compartido cama y comida con su muchacho … y bebida … que convertida en orina desciende en decreciente fluir uniéndose a la sangre y a la mierda que el cuerpo de Karolos ha eyectado también …

 

 David clava sus felinos ojos de miel en los ojos oscuros de Anastasios que desde que comenzó a contar lo acontecido en la tienda de campaña que durante tres años compartió con Karolos sus lágrimas no han cesado de lubrificar …

 

-            ¿Lo mató, al EnVergarlo? … Vamos, cuéntame, cómo murió tu Karolos …

-            No … no lo sé … sólo sé que mi Amado perdió el conocimiento cuando el Gran Goliat lo EnVergó …

-            Sí … eso ya lo has dicho … pero seguro que se cagó y se meó también, ¿no es verdad?

-            Yo … yo … yo … no … no … no … no …

-            Ja, ja, ja … claro que sí … dicen que todos se cagan y se mean cuando los EnVerga Ese Que Llamáis el Gran Goliat … no lo pueden resistir … es la Suya Una Verga Colosal … ja, ja, ja … pero dime, cómo murió tu Karolos … vamos … dímelo … ¡dímelo! …

-            No lo sé … no lo sé … por piedad … no lo sé … no pude quedarme más tiempo allí … escapé … escapé … ¡dejé solo a mi Amado con ÉL! … pero sé que está muerto … y al saberlo … también yo quiero … morir …

-            ¿Sabes que YO he aceptado Su Desafío, sabes que voy a enfrentarme a ÉL, sabes que Lo Voy a Matar? …

-            Es imposible … imposible … será ÉL Quien te mate … a ti …

 

PLAF!   La mano de David impacta entonces en el rostro de Anastasios, que siente al instante la inesperada fuerza de esta bofetada que lo deja por un momento anonadado:

 

-            No vuelvas a dudar de Mi Palabra, desertor … si YO te digo que voy a matarLo, es Que Lo Voy a Matar … Tú has huído como una rata dejando solo a tu Amado – o a lo que quedaba de él – con Ese Al Que Llamáis el Gran Goliat … no es eso lo que un Amante debe de hacer … el Amante al lado del Amado debe siempre permanecer … tú en cambio lo dejaste solo incluso antes de huír … y todo porque temías su mismo final padecer … pero eso es lo que deberías haber hecho, desertor, en lugar de escapar … quedarte con él … morir junto a él … ¿ves a este que está junto a Mí? … es Mi Amado Jonatán, príncipe de Israel y de Judá … Yo nunca lo hubiera dejado solo ante el peligro como tú dejaste a tu Karolos …

   Anastasios llora – de dolor, pero también de vergüenza – ante las palabras de este pequeño pastor que se le han clavado como un puñal en su sangrante corazón: SÍ, TIENE RAZÓN este Pastoreador de Rebaños, hijo de Jesé, el de Belén, este que dentro de no mucho tiempo será – por designio de Yahvé – el Soberano de Judá y de Israel: el Amante al lado del Amado debe siempre permanecer, el Amado al Amante siempre le debe ser leal, auxiliarlo en el peligro y – llegado el momento – morir junto a él … Anastasios sabe que si el Gran Goliat lo hubiera elegido primero a él para EnVergarlo y matarlo, Karolos lo hubiera intentado defender – sabiendo muy bien, incluso, que eso lo iba a hacer perecer – pero Anastasios permaneció paralizado por el pavor y después … huyó … escapó … quiso vivir …

 David lo mira con desprecio:

-            Mereces la muerte, por querer vivir …

 Después vuelve su mirada a Jonatán y le dice:

-            Jonatán, Amado Mío, déjame a solas con este desertor …

-            Pe … pero … ¿qué vas a hacer? …

-            ¡Déjame solo con él, joder!     

 

Jonatán, por supuesto, obedece al instante a David, y sale de la tienda de campaña dejando a Su Amado a solas con el desertor … de alguna manera Jonatán intuye lo que Su Amado va a hacer con él y puede verse en su rostro un vislumbre de compasión por el joven filisteo que escapando de Goliat ha venido a caer en las manos de David … pero ¿qué puede hacer él?  Solo es el príncipe heredero del Soberano Saúl, todavía rey de Israel y de Judá, pero por poco tiempo ya … ¿qué puede hacer él que no sea asentir a lo que quiera hacer este pequeño pastor de Belén, este Ungido de Yahvé? …

 

-            Date la vuelta, desertor …

-            Sí … sí … sí …

-            Hmm … tienes unas piernas muy bonitas … parecen las de una chica …

-            Sí … sí … sí …

-            Hmm … es tan suave tu piel … no tienes pelo en las piernas aún … desertor …

-            No … no … no …

-            Hmm … y este culito … qué suave lo tienes también …

-            Snif … snif … snif …

-            Mmm … a ver … a ver ese agujerito … veo que está bien follado ya …

-            Snif … snif … snif …

-            ¿Te dolía cuando te la metía tu amorcito? …

-            Snif … snif … snif …

-            A ver … a ver si te duele … ESTA …

-            Aaaaaaaiiiiiiieeeeeeee … aaaaaaiiiiiiieeeeee … aaaaaiiiiieeeee …

-            Ja, ja ja … ¿es más grande que la de tu edecán, no es verdad? …

-            Aaaaaaaiiiiieeeee … aaaaaiiiiieeee … aaaa … aaaaa … aaaaa … aaaaaaaa …

-            No te preocupes … pronto pasará … me correré pronto … no suelo tardar …

-            Aaaaaaaaaa … aaaaaaaa … aaaaaaaaa …

 

 La prolongada verga del pequeño pastor va saliendo pulsante poco a poco del culo de Anastasios – Amado de Karolos – cubierta de los filamentos fecales de este infeliz filisteo … hay un poco de sangre también y el orificio pulsa expulsando el abundante semen que en este exceso el colon del catamita de Karolos no puede absorber … una mano del pequeño pastor acaricia entonces los oscuros rizos de la cabeza del capturado enemigo que acaba de encular …

-            Y ahora … alégrate … porque voy a enviarte con tu Amado …

 El brillo de bronce del cuchillo que le va cortando el cuello ha cegado un instante los ojos del adolescente que mira con espantada esperanza a un vacío en el que parece a su Amado querer encontrar …

-            Aaaaaaaaa …

  El filo está bien afilado y penetra en la dulce carne del Amado de Karolos cortándola con facilidad … es carne tierna … no es difícil de cortar … el pequeño pastor sabe cómo hacerlo y Anastasios entorna los ojos hacia lo alto como si en un cielo imposible quisiera a Karolos encontrar …

 La dulce sangre de Anastasios cae copiosa sobre el lecho de lana donde David lo ha degollado como a un cordero sacrificial …

 Si creemos en fábulas consoladoras – quién sabe – tal vez se encuentre para siempre con su Amado en la Eternidad.  

 

 

 

 

 

 

 

 

RACCONTI

STORIES

CUENTOS

LINKS

MATERIALI/ MATERIALS

GALLERIA/

GALLERY

 

 

 

Website analytics