FBI Blues

 

 

XIV

 

  La corpulenta convexidad del culo del capturado agente del FBI Zacharias Hightower ocupa prolongadamente el completo encuadre de la cámara que captura sus cadenciosos, acompasados movimientos. Sólo de manera en principio casi imperceptible los magníficos glúteos se contraen un poco comprimiendo aún más la profunda raja que separa las negras nalgas y entonces un gemidito de inflexión casi femenil se oye a través de los micrófonos que registran la banda sonora de la videograbación. La doble cúpula del culo del coloso se levanta lentamente comprimiendo los músculos pélvicos para acoplar mejor el miembro en el copado culo de su compañero; desciende, después, poco a poco, profundizando de nuevo en su tracto rectal, empitonando, embutiendo de extraordinaria verga las entrañas del envergado. Cuando la poderosa pelvis vuelve a alzarse para proseguir la penetración del poderoso pistón se puede comprobar que las nacaradas nalgas del penetrado, perladas de sudor, palpitan estremecidas por la contundencia del instrumento penetrante:

-            Aaaaaaaiiiiiiiiiii …  

 Zacharias Hightower es consciente de la imposibilidad de que Daniel di Lorenzo pueda sustraerse al dolor de un acoplamiento que de ninguna forma, por mucho cuidado y consideración que contemple para el confort de su compañero, puede resultar indoloro. El joven policía, previamente brutalizado por la verga descomunal de un despiadado desvirgador, de un emasculador de masculinidades, no estaba aún preparado para esta nueva entrada en sus estragadas entrañas …

-            Aaaaaaaaaaiiiiiiii …  

 Daniel di Lorenzo gime como una damisela mientras Zacharias Hightower se lo folla, lo más amorosamente que su lujuria le permite. El joven agente del FBI capturado, enculado ahora por su propio compañero de cautiverio y calvario, se retuerce bajo el ponderado peso que lo presiona, aprieta las manos en puños que se prenden prensiles a las sábanas, flexiona los pies contrayendo los pequeños dedos en agónicas contorsiones mientras es penetrado, empotrado, espermado …

-            Aaaaaaaaiiiiiii …   

 Daniel di Lorenzo boquea como pez fuera del agua, entre sus gemidos de damisela, cuando los colosales cojones de Zacharias Hightower presionan potentes contra sus comprimidos cojoncillos, envasándole completamente la verga colosal en el tracto palpitante de sus ardientes entrañas, por las que comienza a refluir, en ebullición, la espermación.

-            Mmmmmmmm …

-            Aaaaaiiiiiii …

 Zacharias Hightower se desborda en el interior de su compañero, que hiperventila, sacando mucho la lengua con jadeos de perro extenuado, agitando frenéticamente brazos y piernas, agarrando agónicamente las sábanas, pateando patéticamente mientras el esperma entra en ebullición en sus entrañas. Daniel di Lorenzo es totalmente consciente de lo que le está sucediendo pero una vez más semeja sumido en una especie de estupor que confiere a su rostro los rasgos de un retrasado mental: el joven policía boquea, babea, bizquea, balbucea … el moco le fluye de la congestionada nariz por los labios y la barbilla, se sorbe las velillas verdes inspirando con insistencia, con sibilantes succiones semejantes a sollozos, su lengua lame y limpia los labios, heridos de herpes, como un memo se come su propio moco …  

-            Aaaaaiiiii … aaaaiiii … aaaaaiiiii …  

-            Oh my God, bud, it seems to be … so hard … for you …

-            Aaaaaiiii … aaaaiiii … h-hurt … h-hurt …  

-            Yeah I know, bud, I know it´s hard, it hurts …  

-            Aaaaaaiiiiiii … aaaaaiiiiii … aaaaaiiiiiii … 

Zacharias Hightower levanta lentamente la pelvis y valiéndose de la viscosidad de su espermación, añadida a la generosa lubricación previamente aplicada al culo de su compañero, va extrayendo la desaforada serpiente genital que parece devorar las entrañas de Daniel di Lorenzo. Es consciente el capturado coloso de que la descomunal dimensión de su masculino miembro – pese a todas las precauciones previamente ponderadas – es un impedimento que imposibilita que su joven compañero pueda alcanzar algo lejanamente asimilable al placer. No fue propiamente placer, en su sentido físico, lo que recibieron los hombres que el joven Zack Hightower envergó en las empresas extraordinarias de sus enculamientos y espermaciones de empotrador adolescente, pero fue placer pese a todo: no entenderíamos esto si de alguna manera no fuéramos capaces de comprender que se puede extraer placer del extremo dolor, como nos enseñó Sacher Masoch; no es el caso de Daniel di Lorenzo, en cuyo cerebro conformado por la convención nunca se configuró la fantasía masoquista, nunca su mente imaginó recibir placer de un masculino miembro penetrando su cuerpo, mucho menos de dos descomunales vergas abriéndose paso en diferentes momentos a través de sus entrañas tras ser ensartadas a través del estrechísimo esfínter escondido entre sus nacaradas nalgas: para el joven policía hubiera sido mucho más fácil que un camello traspasara el ojo de una aguja …

-            Aaaaaaaiiii … aaaaaiiiii … aaaaaiiii …   

-            Sshh … easy, bud, easy … it´s almost over, now …

 Zacharias Hightower va extrayendo, paulatinamente, pulgada a pulgada, la poderosa pitón del cuerpo estremecido de Daniel di Lorenzo: la genital serpiente de ébano va saliendo, pulsante, aún espermante, del tracto trasero del joven policía, que no ha dejado de gemir como una damisela durante todo el penoso proceso, incapaz de asimilar, pese a la previa penetración de la plenipotenciaria polla de Morimoto Kenzo, la contundencia de esta nueva verga en sus vísceras: un miembro de cuyas dimensiones siempre fue consciente desde que escuchó las primeras bromas al respecto por parte de otros oficiales del FBI que habían entrevisto la descomunal dotación del agente Zacharias Hightower en algunas duchas compartidas, pero que jamás imaginó que alguna vez pudiera terminar tomando posesión de su cuerpo. En su retirada, la verga arrastra como a una ventosa que se demorara en desprenderse, volviéndola del revés como guante de goma, la carne colorrectal ensartada y espermada, pulsante y prensil, pero Zacharias Hightower tiene el suficiente cuidado para que el extremo del colon de su compañero no vuelva a quedar en el exterior como un rabo obsceno que le hubiera aparecido entre las nalgas de la misma manera que le sucedió cuando fue desvirgado por Morimoto Kenzo …

-            Aaaaaaiiiiii … aaaaaiiiii …

-            Almost over, bud, almost over …

 Cuando la cabeza de la verga del agente Hightower sale por fin del cuerpo de su compañero, el agujero del culo de Daniel di Lorenzo, ampliamente abierto, suelta un potente pedo por la presión de los gases acumulados, en explosiva espulsión, y al instante una sibilante ventosidad que propulsa al exterior un apreciable excedente de esperma, esparciendo un lamparón de lefa por la sudada sábana. Daniel di Lorenzo suelta, entonces, un prolongado suspiro de alivio, sintiendo a su vez el vacío que en el interior de su cuerpo deja la verga de su compañero, tras la extracción …

-            Aaaahhh …

-            No more, bud … no more, promise … I know it hurts … 

Zacharias Hightower no se atreve a mirar a los ojos a Daniel di Lorenzo. Daniel di Lorenzo no se atreve a mirar a los ojos a Zacharias Hightower. Los dos hombres eluden, púdicamente, sus miradas, como avergonzados de lo que acaba de suceder …

-            I´m sorry, bud … I´m sorry … b-but … I needed it …

-            Oh man … oh man … you´ve … you´ve …

-            Yeah, I know … I´ve fucked you …

-            W-Why … oh man … w-whyyy?? …

-            ´Cos I … I needed it, bud … I needed it …

 Daniel di Lorenzo solloza, silenciosamente, su cuerpo se contrae en una postura fetal, como si instintivamente quisiera regresar al útero materno, sus rodillas casi le tocan la barbilla y por el agujero del culo, completamente abierto aún por el envergamiento, desciende lentamente, como una lava viscosa,  blanca y caliente, empapando la sábana, el espeso esperma de su compañero … Daniel di Lorenzo hubiera querido entonces perder el conocimiento, sumirse en las sombras durante lo más traumático del trance, no haber sentido esto, para él algo casi más horrible, aún, que el previo envergamiento por Morimoto Kenzo, pues ha procedido, esta vez, de su compañero: en la mente del joven policía palpitan de nuevo, por pocos segundos, pulsiones racistas, instintivas ideas sobre la animalidad de estos negros, incapaces de refrenar sus instintos, siempre secretamente deseosos, tal vez, de humillar sexualmente al blanco, pero permanecen por poco tiempo, quedando, al final, tan sólo, el desconsuelo …

 

-            Danny wouldn´t take it easy, would him? …

-            No … it was … hard … for him …

-            Was it hard … for you …?

-            I … I … I mean …

-            You needed it …

-            Yeah … I mean … yeah … yeah …

-            A cigarette, Mr. Hightower? …

 Los grandes ojos castaños bajo tupidas cejas de carbón del agente capturado del FBI Zacharias Hightower desprenden un fulgor casi febril mientras se posan en el pequeño cilindro de papel blanco con filtro anaranjado que los dedos gordezuelos de Beom Seok Kim – su captor – le ofrecen. Los gruesos labios  del coloso de ébano se entreabren instintivamente ante la visión del cigarrillo rubio que dispara en su cerebro un relámpago de dopamina y pone en funcionamiento a sus glándulas salivares. Las amplias aletas de sus orificios nasales se ensanchan aún más, aspirando con fruición anticipatoria el aroma de la nicotina. Zacharias Hightower vuelve a pasar la punta de su lengua por los carnosos labios, humedeciéndolos, mientras extiende los largos dedos de una de sus manos para tomar el cigarrillo que el superintendente general de la policía de Corea del Sur – su captor – le ofrece …

-            I know you always like to smoke after sex … a post-coital cigarette helps to reduce post-coital tristesse … don´t you think, Mr. Hightower? …   

-            Mmmm … yeah … I think so … I mean … thank you, sir …

 Los gordezuelos dedos de Beom Seok Kim aproximan el encendedor de metal dorado con sus iniciales grabadas en coreano al temblequeante extremo del cigarrillo donde el tabaco rubio se ofrece a la combustión de la pequeña llama de gas azulada que aparece, como por ensalmo, en la parte superior de esta pequeña pieza de coleccionista que haría las delicias – a su solo tacto y visión – del más selecto suministrador de artículos de fumador. Seducido ya completamente por la cortesía de su captor, el agente del FBI capturado Zacharias Hightower agradece las atenciones de su colega coreano – siempre le gustaron estos coreanos, estos orientales de ojos de almendra en general, y no sabría decir muy bien por qué, aunque tal vez sea por esto, por esta mejor versión de ellos mismos que tantas veces vela la más temible, esta conspicua cortesía tan diferente a la vulgaridad de sus compatriotas – y coopera con el amable gesto adelantando una mano y extendiendo los largos dedos negros hasta tocar levemente la mano de Beom Seok Kim para alinear un poco la llamita con el inestable extremo del cigarrillo que pende de sus labios. Al sentir el leve contacto de las yemas amarillentas de los dedos de Zacharias Hightower en la gordezuela pulpa de su mano el superintendente general de la policía de Corea del Sur no puede evitar un instantáneo estremecimiento: son los dedos de un hombre muy fuerte, de un antiguo boxeador profesional, un luchador que llegó a enfrentarse en la plenitud de su juventud con el mismísimo Mohammed Ali – todavía conocido entonces por su nombre de esclavo Cassius Clay – al que tuvo el orgullo de aguantarle diez asaltos antes de besar la lona y sumirse en el sueño del nocaut. No es cualquier hombre este negro, siente más que piensa Beom Seok Kim, como tantos otros imbuidos de la fuerza, del magnetismo de su raza, marcada por el hado de la historia.  Zacharias Hightower aspira, profundamente, el humo del cigarrillo, con el deleite del adicto, cerrando los ojos en expresión de ensueño, ensanchando al hacerlo su portentoso pecho, lo expele segundos después, suspirando de placer, secretamente seductor a su vez de este hombre, su captor, que lo contempla como a una codiciada captura, a una preciosa presa …  

-            Mmmmm … 

-            But … I think he was ready to take it – your male member – eventually … you had lubricated him well …

-            H-He was not … still prepared … it hurt him … a lot …

-            Oh, I am so sorry to hear that, Mr. Hightower … It is obvious you have … a very big one … but the Most Honourable´s still bigger than yours … we all thought He had opened him up well …

-            Danny w-was never … f-fucked before … 

-            Well, not anymore … he has got two … monsters … up his ass … so I can understand he is utterly broken now … to the point of irretrievable insensitivity to anal stimulation …

Zacharias Hightower se recoloca un poco en el asiento asignado en esta sala no muy grande pero lo suficientemente espaciosa para albergar los casi dos metros de su desnuda corpulencia en la que Beom Seok Kim saborea estos momentos a solas en los que intermitentemente interroga a su capturado coloso de ébano. El superintendente general de la policía de Corea del Sur observa en la postura del capturado agente del FBI Zacharias Hightower un grado de relajación que ha ido descargando a su cuerpo de la tensión muscular que podía apreciarse en los primeros interrogatorios cuando ambos hombres se estaban aún conociendo en las circunstancias de la captura y el cautiverio. La musculatura de sus amplias y poderosas espaldas, de sus hercúleos hombros, aparece ahora visiblemente más distendida al reclinarse sobre el suave terciopelo rojo del tapizado de la pared, con el que tan cálidamente parece conjuntar el negro intenso con reflejos de plata de su piel y sus largas piernas se reposicionan con una especie de lánguido déjà vu en el limitado espacio de esta especie de trono en el que se encuentra aposentado; la enorme y negra trompa genital oscila pendulante un poco lánguida también por encima de los colgantes cojones pero sin perder por completo su casi continua erección mantenida casi desde el mismo momento – a Beom Seok Kim no le ha pasado desapercibido – si no incluso desde antes de que sus captores comenzaran a despojarlo de sus pantalones, mientras desde su asiento en las gradas contemplaba como ensimismado espectador las luchas a muerte que se desarrollaban en un estrado ovoidal de madera pulida sobre la que a veces resbalaban los pies desnudos de los contendientes que se asomaban al abismo de la blanca calavera de nácar en torno a la que esos hombres, casi desnudos, cuerpo a cuerpo combatían. La colosal corpulencia del capturado agente del FBI Zacharias Hightower parece aliviada sin embargo por un poco de pérdida de peso que sin afectar notablemente a su masa muscular le hace parecer más delgado – y tal vez de talle más flexible – a los ojos de su interrogador, si de alguna manera pudieran seguir llamándose interrogatorios estas íntimas sesiones de introspección casi psicoanalítica que entre estos hombres han ido desarrollándose en las últimas semanas. Beom Seok Kim – que también ha podido apreciar una mayor delgadez en el cuerpo del agente capturado del FBI Daniel di Lorenzo – entiende que el intensísimo estrés al que los cautivos están siendo sometidos y una dieta de papillas de leche y avena y purés de patata y zanahoria con un poco más de proteína en forma de carne picada que los dos policías se llevan a la boca con sus propios dedos – nada de utensilios cortantes o punzantes que puedan utilizar contra sus guardianes o contra ellos mismos en terminal desesperación – o la falta de ejercicio físico en el gimnasio al que estos dos atletas estaban acostumbrados han podido absorber un poco de grasa periférica o reducir parcialmente la tonificación muscular de sus cuerpos pero la colosal complexión del coloso de ébano sigue mostrándose pese a todo en casi todo su esplendor frente a unos más apreciables asomos de emaciación en la abusada anatomía de su joven compañero de calvario y cautiverio …

-            I can understand the extent of the suffering Mr. Di Lorenzo is experiencing – both physical and mental – since the very moment of his apprehension and indeed it is a matter of great regret for us to know that he has not got the slightest spirit of a fighter in him … In fact his cowardice has prevented him from putting up the good show we usually require from our captives in front of a very demanding audience … it is therefore my sad duty to tell you, Mr. Hightower, that makes him … a burden to us and prematurely dispensable …

-            I … I d-don´t understand … sir …

-            Mr. Di Lorenzo´s young life´s time is ticking fast to its end …

 

 Zacharias Hightower expele con un prolongado suspiro el humo que ha inspirado y mueve lentamente la cabeza a uno y otro lado en un gesto de apesadumbrada negación tras comprender finalmente la implicación de las palabras de Beom Seok Kim: este hombre le está diciendo que su joven compañero, el agente capturado del FBI Daniel di Lorenzo, debe ser ejecutado antes del tiempo previsto inicialmente para su aniquilación por no haberse mostrado lo suficientemente fuerte – de hecho, por haberse mostrado tan extremadamente débil – en el trance terrible que durante días lo ha atormentado. Danny – en la darwiniana lógica de la extinción del más débil – debe morir por haberse quebrado antes incluso de amagar el menor intento de resistencia a su siniestro sino …

-            B-but … he´s too young … s-sir … he´s … just a boy … pretending to be a man … he hasn´t had the time to know what life … really is …

-            I can´t agree with you, Mr. Hightower, I think he has had the time to know what life really is … for the weak ... We could spare him for a few more days … save him for your sexual pleasure till your own end comes … we know that would take a lot of stress out of you in the meantime … would help you to relax a little for your final challenge … but it would be a waste of our precious time … Mr. Di Lorenzo will be executed … the day after tomorrow … during the night …

-            Oh my God … take pity on him … take pity on us … s-sir …

 

 Beom Seok Kim observa entonces cómo las gruesas venas se van hinchando lentamente en la enorme serpiente genital del agente capturado del FBI Zacharias Hightower serpenteando a su vez desde la raíz que pulsa desde el interior del pubis bajo la acaracolada fronda de vello negro hasta la copiosa cúpula de la cabeza que va alzándose al igual que los cojones entre los muslos del coloso. El anuncio de la prematura ejecución de su joven compañero excita visiblemente la lujuria de Zacharias Hightower por mucho que de alguna manera él no llegue a ser totalmente consciente de ello. Consciente eso sí de los riesgos inherentes a su profesión jamás hubiera imaginado el agente  del FBI Zacharias Hightower – llegado pocos meses antes junto a su compañero Daniel di Lorenzo a Seúl en misión especial extraterritorial en Corea del Sur para localizar y arrestar en colaboración con la policía surcoreana a los asesinos de un ejecutivo estadounidense de origen japonés ejecutado como ajuste de cuentas por el más poderoso clan de la Yakuza – que el fracaso de esa malograda misión les traería hasta aquí, les haría pasar por esto pasa de nuevo su lengua por los gruesos labios resecos, cuarteados … pregunta … balbuceando …

-            H-How … are you going to … k-kill him …?

-            The Most Honourable Morimoto Kenzo will take care of the proceedings … Mr. Di Lorenzo will die at His hands … I do not know exactly the manner in which The Most Honourable will deal with Mr. Di Lorenzo´s destruction and demise … presumably He will take His Time alone with him before Mr. Di Lorenzo expires … what I can guarantee is that after a few minutes alone with his Executioner Mr. Di Lorenzo will be begging Him – shouting out loud as far as his lungs will allow – to put an end to his misery with a quick final blow …

-            D-Danny is … t-terrified at the single prospect of meeting that man again … he made me p-promise him not to leave him alone with th-that man … again … his mind will break when he sees him again … h-he will go mad with t-terror and d-despair …

 Beom Seok Kim observa al agente capturado del FBI Zacharias Hightower recolocar los negros miembros de su cuerpo colosal en el poyete tapizado de terciopelo rojo en el que se halla aposentado y sus músculos de ébano tensionarse nuevamente en imprevista incomodidad tras el grado de leve laxitud que parecían haber alcanzado después de varios días de relajación post-coital tras los sucesivos acoplamientos con su compañero. El anuncio de la casi inminente ejecución de Danny parece haberle tomado desprevenido, con la guardia baja, pero tras el shock inicial de la noticia que parece paralizarlo todo su cuerpo está de nuevo en alerta y es evidente que el agente capturado del FBI Zacharias Hightower intenta aliviar su ansiedad con las intensas inspiraciones del humo del cigarrillo ya casi consumido entre sus labios …

-            What would you be able to do for him, Mr. Hightower, I mean, to spare your young friend from his ultimate agony at the Hands of the Most Honourable Morimoto Kenzo? …

-            I … I … I d-don´t know … I mean … I … p-please s-sir …

-            Would you take his neck into your hands and squeeze hard till you strangle him or snap his spine? … It would definitely be a much easier way for him to go out of his misery, wouldn´t it? … You can do it with just a grab and twist of your fingers, Mr. Di Lorenzo´s neck is slim and slender, specially since he has lost weight in the last days, and anyway you could break a bull´s neck with those hands …

 Beom Seok Kim observa entonces por primera vez cómo las lágrimas brotan de los grandes ojos castaños del agente del FBI capturado Zacharias Hightower y fluyen cálidas por sus pómulos y mejillas hasta deslizarse por la barba de negro terciopelo levemente veteada de gris que le adorna el recio mentón y pender como perlas de su perilla – observa también su captor que esta aperillada pilosidad que este magnífico ejemplar de macho colosal siempre ha procurado previamente a su captura conservar recortada como parte de su varonil  acicalamiento capilar le ha crecido un poco y asoma algo asilvestrada en la masculina mandíbula: al haber adelgazado igualmente el agente Hightower durante estos últimos días de cautiverio por los motivos previamente apuntados los pómulos se le proyectan más marcados y las mejillas aparecen algo abatidas y acartonadas absorbiendo carnosidad del conjunto del cráneo por lo que la prolongación de la perilla en filamentos veteados de vello grisáceo desfigura en parte el conjunto capilar configurando para el espectador algo parecido a una barba de chivo que afea apreciablemente los rasgos faciales del capturado coloso, deshumanizándolo en parte, casi bestializándolo …

-            ¿Se refiere a lo que podemos apreciar en el contraste de estas dos fotografías, profesor X-San? …

-            Así es, señor Hidalgo … una vez más “el antes y el después”: la instantánea del primer plano del rostro del agente Hightower que puede presenciar a su izquierda se corresponde con una etapa inmediatamente previa a su captura y cautiverio: puede observar la cara carnosamente configurada de un hombre maduro que a pesar de unas entradas poco pronunciadas en los cabellos de su cabeza decidió a partir de una determinada edad rasurarse el cráneo a la manera – según hemos podido averiguar a modo de anécdota por alguna fuente interna – de un personaje de ficción policial televisiva que él admiraba durante su juventud: el teniente Kojak interpretado por el actor greco-estadounidense Telly Savalas, al que si no exactamente en su manera de proceder policialmente sí procuraba imitar al menos parcialmente en su apariencia … el agente Hightower se afeitaba el cráneo prácticamente todos los días a la manera de su colega-fetiche de ficción y lo hacía él mismo meticulosamente con una combinación de espejos, cuchilla y espuma y de esta manera durante sus días de misión especial extraterritorial en Corea del Sur no tuvo necesidad de confiar su cabeza a un potencial peluquero del país …

-            Je, je, puedo comprender su prevención al no hacerlo, profesor X-San … teniendo en cuenta la cantidad de yakuzas que estaban ya tras su pista igual que él estaba tras la pista de ellos y el control que las mafias locales ejercen sobre muchas peluquerías masculinas en Séul: al confiarles su cabeza hubiera podido ofrecérsela estúpidamente como un fácil trofeo … efectivamente, puedo apreciar muy bien la diferencia entre estas dos instantáneas: el cráneo siempre contundente aparece en la imagen de la izquierda perfectamente afeitado y abrillantado como bola de billar, el bigote fino y sedoso conforma con la perfectamente perfilada perilla un atractivo adorno capilar en el óvalo de su rostro que mira con confianza hacia el frente, por debajo de los pómulos las mejillas son carnosas y lucen el lustre de su negra piel, la pulpa perfecta de sus amplios labios se curva en las comisuras en una serena sonrisa que desvela parcialmente los dientes blanquísimos y atrae la simpatía del que la contempla – el atractivo rostro del agente Hightower aminora ampliamente prejuiciosas reticencias racistas en cualquier espectador de complexión caucásica que podría muy bien decirse: “sí, ya sé que es un negro, pero su cara me transmite confianza, como la de ese negro tan confiable de las películas, sí, ese tal Sidney Poitier, ese emblema del negro perfectamente integrado en nuestra blanca comunidad de propietarios de clase media americana, un negro que trabaja fielmente para nosotros, que no nos guarda rencor porque nuestros antepasados esclavizaron a los suyos, que tal vez sienta aún que es inferior a nosotros por el color de su piel, un negro que está a nuestro entero servicio y disposición …”

-            Pero, señor Hidalgo, usted es mexicano y por lo tanto mestizo, y yo soy japonés … no podemos ponernos en la piel de un WASP americano …

-            Je, je, claro que no, mi querido profesor, pero sí entender el complejo de descendiente del Tío Tom que el agente capturado del FBI Zacharias Hightower seguramente sintió durante todo el tiempo que estuvo al servicio de la ley y el orden de los gringos en su bastardo país … Beom Seok Kim supo muy bien hurgar en ese complejo, como usted sabe muy bien, durante esos “interrogatorios” a nuestro coloso de ébano antes de entregarlo en las manos de Morimoto Kenzo para las disposiciones finales …

-            Pero me hablaba, señor Hidalgo, de su rostro en estas fotografías …

-            Sí, así es, como usted me hablaba también, mi querido profesor X-San … en efecto, tras varias semanas de cautiverio en la instantánea de la derecha aparece un rostro apreciablemente alterado: la mirada profunda, intensísima, de sus grandes ojos marrones no es la misma serena mirada con la que antes afrontaba la cámara: asoma en ellos la angustia y la agonía, incluso antes de haber comenzado a sufrir las primeras torturas físicas, pero paradójicamente – y esto, ya sabe, sólo unos cuantos “elegidos” somos capaces de apreciarlo – un sostenido fulgor de lujuria ante la anticipación de lo que le aguarda que se muestra inequívocamente en la inflamación de su magnífico miembro en momentos muy memorables perfectamente monitorizados por la videograbación. La mudanza en el semblante está indudablemente determinada por el hecho de que mientras en la anterior fotografía el agente Hightower estaba vestido y en pose oficial no anticipaba aún su captura, cautiverio y calvario, en esta ya estaba desnudo y cautivo y era totalmente consciente – pese a su colosal corpulencia – de la insoportable levedad de su más íntimo ser. Ha adelgazado apreciablemente, en efecto, sin que ello reste un ápice de magnificencia a su colosal corporeidad, pero la piel de la cara se le ha apergaminado un poco y aparece menos lustrosa en su negra complexión, la pulpa de las mejillas ha sido parcialmente absorbida, los pómulos apuntan más huesudos y sus gruesos labios aparecen algo resecos y cuarteados, no sonríen ya, a no ser en alguna mueca patética que quedará recogida en alguna otra instantánea, y efectivamente su acicalamiento capilar aparece ahora descuidado: en la cúspide craneal y en los parietales ha comenzado a brotar un pelo puntiagudo que se acaracola al instante en vetas grisáceas en las sienes y desciende por las patillas hasta la perilla que se prolonga efectivamente en desarreglados filamentos por el mentón que no se muestra tan firme como en la instantánea de la izquierda … Con el correspondiente contraste podemos apreciar en la configuración de la cara del agente Hightower su caravela …

-            Pero permítame que le interrumpa en su interesante digresión, señor Hidalgo … estaba usted contándonos cómo Beom Seok Kim, superintendente general de la policía de Corea del Sur – su captor – observó cálidas lágrimas en los ojos del agente capturado del FBI Zacharias Hightower cuando implícitamente le propuso estrangular con sus propias manos al agente capturado del FBI Daniel di Lorenzo preservándolo de esta manera de la terrible agonía que iba a sufrir a manos del Gran Oyabun Morimoto Kenzo …

 

 

 Zacharias Hightower estaba, en efecto, llorando … pero sus grandes ojos castaños vertían sobre su rostro las lágrimas sin que de sus órganos fonadores escapase sonido perceptible alguno de tal manera que sólo intermitentemente intensas inspiraciones seguidas de la expiración del aire acumulado en sus pulmones podían escucharse en la banda sonora de la videograbación. El silencioso llanto humanizaba ante los ojos  de su captor al coloso de ébano al que en algunos momentos llegó a visualizar como una especie de bestia sorprendida y capturada sin que apenas hubiera ofrecido la más mínima resistencia pero cuyo peligroso potencial permanecía en la colosal contundencia de sus magníficos músculos desnudos que probablemente pudieran – en un desesperado arrebato de ira sobrevenida por la acumulada tensión – arrojarse sobre los hombres que lo custodiaban causándoles algún tipo de daño irreparable antes de que pudiera ser reducido nuevamente por la fuerza disuasoria de las amenazantes pistolas o – en caso de que esa disuasión fuera insuficiente – abatido al instante a disparos como un enfurecido animal salvaje. No fueron precisas, pese a esa potencialidad de peligro, medidas extremas durante todo el proceso de la custodia del capturado agente del FBI Zacharias Hightower y llegados ya a esta etapa de su cautiverio no volvería ni tan siquiera a amagar un ataque como el que lanzó tras ver el cuerpo salvajemente violado de su compañero con aquel obsceno apéndice – aquella especie de rabo pulsante y sanguinolento que pendía entre sus nalgas – que era una parte del colon destripado del agente del FBI capturado Daniel di Lorenzo tras ser envergado y follado por el monstruoso miembro de Morimoto Kenzo. Aquella volcánica explosión de la maciza mole de músculos de este coloso de ébano que fue contenida al instante por una fuerza mucho más contundente y colosal que la suya y que terminó reduciéndolo de manera humillante y a la vista de sus captores a una sumisión que desde entonces no ofrecería ya más signos de remisión hasta el combate colosal que lo enfrentaría a ese hombre extraordinario que lo sometió y lo aniquiló …

-           You are crying, Mr. Hightower … and in your tears I can see how much you love your friend … regardless of the possibility – of course – that you are also crying for yourself – to love oneself is the beginning of a lifelong romance! – so I cannot blame you for that … but … wouldn´t it be beautiful if Danny receives his death from the hands of a man who loves him instead of The Ones of a Man who despises him? … The Most Honourable respects you, Mr. Hightower – as much as you can feel otherwise – but he deeply despises Danny … for Him he is not more than a pathetic little piece of flesh to be ripped to still smaller pieces by His Hands … it could be Hell for him till he expires … let me tell you, Mr. Hightower, I have witnessed how The Most Honourable deals with the men he despises … oh, I see how you cry, how your tears flow freely into your beard … I see how you love him … wouldn´t you be able to kill the man you love …?  Oh, I can see how your tears drip in droplets from your beard, Mr. Hightower … your beard has grown unattended during the days of your confinement in your cell … I know you are a man who takes care of your physical appearance, who likes to have your scalp shaved and cleaned with lotion, your beard well cut and trimmed … I know you know you are a handsome, attractive man, Mr. Hightower … and you like that … you wouldn´t like to look like an old black ram … I think a little bit of hairdressing wouldn´t do you harm …

 

 

  

 

 

 

 

 

 

 

 

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